lunes, 6 de agosto de 2018

Escalofríos en la torre



Alma Lydia Caldera Cázarez


En la mansión de los Bly la historia de Otra vuelta de tuerca se desarrolla. Su autor, Henry James, nacido el 15 de abril de 1843 y fallecido el 28 de febrero de 1916, es una de las grandes figuras de la literatura transatlántica, conocido por sus novelas y relatos basados en el análisis psicológico de los personajes.

Al inicio del relato, Douglas, al leer el diario de la institutriz, empieza a narrar su historia frente a la chimenea. La institutriz, quien llega a la mansión y es recibida de una manera muy acogedora, conoce a la señora Groose, a quien le parece una criatura encantadora a simple vista; también a la pequeña Flora y en el segundo capítulo se da a conocer a Miles, sobre quien la joven consideró imposible de imaginar que un niño tan puro, dulce e inocente había sido objeto de expulsión de su colegio.
Con el paso del tiempo, la institutriz nota que los hermanos se comportan de manera extraña y empieza a ver fantasmas en la torre y la terraza de la casa. Descubre que son los espíritus de Peter Quint y la señorita Jessel (trabajadores de la mansión), quienes van por los niños, así que trata de salvarlos, sin saber cómo hacerlo.
La trama ocurre a principios del siglo XX, lo cual podemos deducir por las descripciones, como se muestra en la siguiente cita:
Y en este estado de ánimo pasé unas horas muy largas en la traqueteante diligencia que me condujo al lugar donde debía recogerme un carruaje de la casa que había dispuesto para mí.
La atmósfera es de miedo, angustia, curiosidad, temor:
Permanecí tan firmemente plantada en el suelo como estremecida. No puedo decir cuánto tiempo permanecí en aquel lugar asaltada por una mezcla de curiosidad y de temor.
También: “La agitación se había apoderado de mí. Pero más tarde la angustia me sobrecogía”.
En cuanto a los personajes de la narración, como principal tenemos a la institutriz, pues aparece desde el comienzo hasta el desenlace de la historia y la narración carecería de sentido sin ella. Es una joven atractiva, sin experiencia alguna de trabajo, nerviosa, que es contratada para el cuidado de Miles y Flora; su amor platónico es el tío de los niños. Poco a poco en la historia se va dando cuenta de la presencia de fantasmas en la mansión y sale a relucir su lado protector, tratando de pensar, olvidarse del miedo y salvar a los pequeños.
Como personajes secundarios tenemos a los fantasmas de la señorita Jessel y Peter Quint, la señora Groose y los hermanos (Flora y Miles), pues su actuación está limitada por el personaje principal; suelen aparecer y desaparecer.
Así mismo, como personaje ambiental está Douglas, puesto que ayuda a caracterizar el medio o el ambiente en el que actúan los demás; no participa prácticamente en la acción y pertenece más bien al paisaje.
Esta obra la clasificamos como novela, ya que es más extensa que un cuento. En ella se exponen hechos reales, pues, en este caso, se sabe que fue el arzobispo de Canterbury quien le contó al autor, Henry James, la historia de los dos niños poseídos por el espíritu de dos antiguos sirvientes. La clasifico como novela psicológica, porque hace un análisis interior de los personajes y una interpretación del mal.
Se usan narradores intradiegéticos, como testigo (Douglas) y protagonista (la institutriz):
Después de aquello, fui en busca de la señora Groose tan pronto como pude hacerlo; y me resultaba imposible relatar cómo pasé el intervalo.
El método narrativo es in media res, pues el relato comienza en el momento en el que Douglas encuentra el diario de la institutriz y se hace una retroceso a los hechos ocurridos.
El tiempo narrativo es el retrospectivo y se utilizan los recursos del racconto y del flash-back:
Recuerdo que entramos en su pequeño dormitorio, donde la cama estaba completamente sin deshacer y bañada por la luz de la luna. Recuerdo que repentinamente me dejé caer al borde de la cama agobiada por la idea de que debía saber hasta qué grado me tenía en sus manos.
Se utiliza la función emotiva o expresiva de la lengua en el siguiente fragmento:
Algo en su tono y en la expresión de su rostro impresionó dolorosamente mi corazón; sentí un latido de dolor como nunca antes había sufrido otro, me resultaba intolerablemente conmovedor presenciar el trabajo de su cerebro desconcertado, sus escasos recursos puestos en tensión, luchando entre su inocencia y la perversidad que le había sido inoculada.
En la función poética de la lengua se emplean diferentes recursos:
Mi amplio y espectacular dormitorio, uno de los mejores de la casa, el fastuoso lecho, los cortinajes, los grandes espejos en que podía verme.
Otro ejemplo de epíteto aparece en la siguiente cita: “Me acordé de esto cuando, dos días más tarde, salí en compañía de Flora a recibir al pequeño caballero”.
La comparación o símil es utilizada en esta oración:
Se volvió un poco hacia el otro lado, clavando la mirada en la pared y levantando una mano y mirándola después como hacen a veces los niños enfermos.
Como conclusión, al leer La vuelta de tuerca me percaté de que los personajes están bien estructurados (en cuanto a su personalidad y características). No es la típica historia de miedo-suspenso, ya que utiliza a dos niños (Miles y Flora), figuras de inocencia, niñez, y el autor supo bien cómo describir la vida de las personas de clase alta. Además, se emplean bastantes recursos de la función poética (adjetivación, epíteto, comparación o símil, por mencionar algunos).
Es una novela que recomiendo leer, sobre todo si eres amante de las historias de este género. El final es impactante y hace que te quedes con la duda, con ganas de más.

Referencia:
James, H., Otra vuelta de tuerca. Disponible en: http://bibliotecadigital.ilce.edu.mx/Colecciones/ObrasClasicas/_docs/VueltaDe Tuerca.pdf

(Tercer semestre, 2017)


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