lunes, 6 de agosto de 2018

Mi experiencia y mis metas en la lectura y la escritura



Renata Silvana Robles Rangel


Empecé a leer desde el kínder, pues en la escuela a donde asistía se enfocaban mucho en lectura, escritura e inglés. Si mal no recuerdo, el primer libro que leí por gusto propio era una novela titulada Hush, Hush, la cual trataba sobre un ángel caído que se enamora de una humana a quien debe proteger. Todas mis amigas ya lo conocían y todas hablaban de él, de modo que decidí seguir su ejemplo. Así, me empezó a interesar un poco más la lectura y comencé a buscar más libros.

Otro que también me gustó mucho fue el de El séptimo hijo; es de fantasía y cuenta que cada séptimo hijo de cada séptimo hija tiene que ir con un aprendiz para al final derrotar a una bruja y un dragón. Con esa obra entendí el dicho: “Los libros son mejores que las películas”, ya que al terminarlo miré la cinta y no me gustó para nada.
Tiempo después compré varios libros. Uno de mis favoritos lleva el título de Tú no eres especial. Pienso que es necesario que los adolescentes, y más en estos tiempos, lo lean. Habla de que lo material y los bienes que nosotros, los jóvenes, miramos como preciados no lo son todo en esta vida, y cuando seamos adultos todo eso ya no importará; también habla de qué tan egoístas los jóvenes podemos ser, al momento de exigir bienes materiales y pensar que nuestros papás solo trabajan para satisfacer nuestros gustos personales, cuando claramente no es así.
Otros títulos que he leído son: Juegos del hambre, en inglés; El origen de las especies, para una tarea de Biología en primero de secundaria; Gandhi y No pidas sardinas fuera de temporada, para mi clase de Español en tercero de secundaria. Actualmente estoy leyendo Juventud en éxtasis y mi siguiente en la lista se titula La química.
Respecto a la escritura, nunca he pensado que es algo que se me da; sin embargo, disfruto bastante cuando escribo de un tema que me apasiona o me llama mucho la atención. He tratado, por mi cuenta, de escribir mucho cuentos y novelas, pero como no soy muy buena nunca logro terminar una. Creo que esa es alguna de mis metas: terminar de escribir un texto extenso yo sola.
En primaria me gustaba cuando nos ponían a crear calaveritas, porque nos daban la oportunidad de escribir algo chistoso sobre profesores. Siempre decían que expondrían las mejores afuera y la mía siempre la elegían.
En la escuela a la que yo iba de segundo a quinto de primaria, convocaban a concursos para escribir cuentos y posteriormente se reunían todos los textos del salón para editar un libro, con el fin de que todos los alumnos leyeran lo que los demás habían escrito. Me gustaba esa dinámica, porque, aparte de que motivaban a los niños, me parecía muy divertida, pues me daban la oportunidad de escribir lo que yo quisiera, sin importar qué tan loco estuviera el cuento; todo era válido.
Por alguna razón a veces disfruto escribir poemas, siendo que yo no me considero una persona romántica, no me disgusta. En secundaria incluso escribíamos un poema que debía formar un dibujo, el cual, si mal no recuerdo, se llama caligrama. Creo que hasta la fecha es lo que más he disfrutado escribir.
Hasta hoy he escrito más por trabajos de escuela, como leyendas, cuadernos de viaje, resúmenes, ensayos, etcétera.
Pienso que debo dedicar más tiempo a la lectura, pues tengo unos cuatro o cinco libros en mi cuarto sin leer, que compré ya hace tiempo. Además, uno de mis objetivos es leer un libro que trate de criminología o psicología. En cuanto a la escritura, quiero empezar a descubrir diferentes formas para que mis textos sean más amenos.

(Tercer semestre, 2017)


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