lunes, 6 de agosto de 2018

Kafka y su buen corazón



Marlene Ramírez Miranda


La obra Kafka y la muñeca viajera es una bella historia en que la compasión y dedicación de un hombre hace maravillas cuando oye sollozar a una pequeña niña. Kafka le dice a esta una mentira piadosa para calmar su tristeza, y así desemboca en una bella aventura y amistad con Elsi.

El autor es Jordi Sierra i Fabra, quien nació en Barcelona el 26 de julio de 1947. Desde muy joven inició su carrera literaria, pues a los doce años escribió su primera novela corta. Ha obtenido reconocimientos como: el Premio El Barco de Vapor de literatura infantil (2010), el Ateneo de Sevilla (1979), el Premio Edebé de Literatura Infantil (1993) y el de Literatura Juvenil (2006), el Premio A la Orilla del Viento de México (1999), el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (2007) y el Premio Cervantes Chico (2011), entre otros.
La obra nos narra un fragmento de la vida de Franz Kafka, el personaje principal. Las decisiones que toma por su carácter crean la historia. Él es de buen corazón, bondadoso, un buen escritor creativo, de mayor edad. También está enfermo, es muy amoroso y puntual.
El planteamiento de la historia nos cuenta cómo Kafka se encuentra enfermo y está  enamorado de su esposa Dora.
En el desarrollo se muestra el problema: delante del escritor una niña solloza porque extravió su muñeca, y aquel, al querer ayudar, le dice que no se perdió, sino que se fue de viaje, y le asegura que él es un cartero de muñecas. Entonces escribe cartas como si vinieran de la muñeca Brígida y se las lee a Elsi en el parque.
Al no haber historias secundarias en la obra, se puede deducir que esta es un cuento largo.
Elsi es un personaje secundario. Ella ilumina la vida de Kafka y se convierte en lo más importante para él. Aparece durante la mayor parte de la historia y se habla de sus acciones y sus sentimientos.
Otros personajes secundarios son: Brígida, quien aparece en la carta de Kafka y es la muñeca viajera de Elsi; Dora, que apoya al escritor y lo impulsa a hacer lo que le gusta –tal vez, si ella no estuviera de acuerdo, él no seguiría.
Los personajes ambientales son la vecina y la mamá de Elsi, que aparecen para ayudar brevemente.
El tipo de narrador es el omnisciente, como se puede apreciar en la siguiente cita textual:
Eso le incomodó aún más. La singularidad del hecho lo tenía más y más atrapado. Quería irse pero no podía. Aquella niña y el abismo de sus ojos llorosos lo retenían.
El ambiente en el que se desenvuelve la historia es el parque donde Kafka y Elsi se conocen y leen las cartas: “Los paseos en el parque Steglitz eran balsámicos”; también el estudio del protagonista, que es donde escribe las misivas: “Ahora lo único que de verdad deseaba era encerrarse en su estudio y comenzar aquella singular carta”.
El tiempo es de 1923 a 1924. Se puede apreciar aquí:
–Cómo lo sabes –preguntó ella.
–Porque me ha escrito una carta deseándonos un feliz 1924 –respondió él.
La atmósfera está cargada de emociones cambiantes durante el relato. Al inicio hay sorpresa, cuando Kafka oye llorar a la niña. Después cariño, cuando se leen las cartas y conviven en el parque. Tristeza, al terminar las cartas y leerle la última. Y nostalgia al final.
El método narrativo es in media res, ya que el relato inicia presentándonos el problema de que el escritor quiere ayudar a una niña que llora a su muñeca en un parque.
El tiempo narrativo es el retrospectivo:
Franz Kafka entró en su estudio y cerró la puerta. Se quitó la chaqueta, la colgó del perchero, ocupó su silla y tomó su pluma.
Durante todo el relato se ve empleada la función poética de la lengua. Hay adjetivación: “La mañana era cálida y agradable, una hermosa y armónica con función de placidez y buena temperatura”; se incluyen comparaciones: “El parque brillaba todavía más que 24 horas antes, como si el barrio entero paseara sumido en un lánguido ocio”, “Las nubes son como los melocotones que se forman en tus mejillas”; existe epíteto: “mientras el resto de paseantes perseguía el tímido sol que jugaba al escondite
con las nubes que sembraban el cielo de malos presagios”.
El cuento está muy bien elaborado, al utilizarse constantemente la función poética y haberse escrito bellamente cada situación. La historia y todos los detalles se aprecian de manera sencilla; es linda y fácil de seguir, breve y muy bonita; tiene personajes interesantes y una trama entretenida.

Referencia:
Sierra i Fabra, J., Kafka y la muñeca viajera. Disponible en: https://mariajosenicolas.files.wordpress.com/2012/ 01/kafka-y-la-muneca-viajera-jordi-sierra-i-fabra.pdf

(Tercer semestre, 2017)

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