lunes, 6 de agosto de 2018

La noticia del ayer



Marisel Yoselint Núñez Sandoval


Los cachorros es una novela de Mario Vargas Llosa, escritor peruano que posee también la nacionalidad española desde 1993. Considerado uno de los más importantes novelistas y ensayistas contemporáneos, su obra ha cosechado numerosos premios, entre los que destacan el Nobel de Literatura en 2010, el Cervantes en 1994, el Premio Leopoldo Alas 1959, entre otros.

En la historia se cuenta cuando Cuéllar, el personaje principal, llega a la escuela y le asignan un lugar al frente de la fila, y en otra clase lo colocan al final del salón de clases, en un lugar muy cercano a Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo. Ellos le hablan y se hacen muy buenos amigos; son distintos, pero coinciden. A todos les interesa el futbol y logran jugar en el equipo del colegio. Después de un entrenamiento, al estar tomando una ducha en las regaderas, entra Judas (el perro de la escuela); todos alcanzan a salir corriendo y escapan, pero Cuéllar se queda dentro. Judas lo muerde ahí, en la pichulita, por lo que le comienzan a decir Pichula.
Después de estar en reposo algunos días, Pichula regresa a la escuela, pero se vuelve muy diferente y quiere que sus padres lo protejan de todo. Al crecer, a sus amigos les empieza a gustar el salir con niñas, bailar e ir a fiestas, pero él aún quiere jugar futbol y hacer lo que antes hacían. Ellos tienen novia y Pichula no; le ayudan a conquistar a una chica, pero no lo consigue, porque aún tiene temor o vergüenza por lo que le sucedió. Comienza a salir con niños menores, a emborracharse y a andar a una velocidad demasiado alta, lo que le ocasiona muchos problemas.
El personaje principal, ya antes mencionado, es Pichula Cuéllar, pues se cuenta su historia. Es un niño físicamente muy chaparrito, y dedicado a la escuela, inteligente, cumplido y con muchos amigos. Después del accidente se vuelve muy mimado y desubicado. Al crecer no encaja bien con sus amigos, porque quiere regresar a lo que una vez fue y se refugia en la velocidad y las bebidas.
Los personajes secundarios son Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo, y sus novias: Fina, China, Pusy y Chabuca; además, Teresita (quien le gusta a Cuéllar) y Judas, el perro del colegio. Son personajes importantes, pero no más que el principal, porque salen por momentos y sin su aportación no hubiera sido posible la trama.
Choto, Chingolo, Mañuco y Lalo conocen a Cuéllar desde el día en que llega a la escuela y se hacen buenos amigos suyos, lo alientan para estar en el equipo, lo apoyan incluso después del accidente, lo defienden de sus novias cuando lo molestan y buscan ayudarlo cuando se dan cuenta de que no está haciendo las cosas bien.
Los personajes ambientales son los papás, el director, el hermano Leoncio, Lucio, Agustín y Cachito, el novio de Teresita. Se mencionan ciertas veces, mas no cambian rotundamente la historia.
El tipo de narrador es personaje; una muestra de ello es: “Antes lo que más nos gustaba en el mundo eran los deportes y el cine…”, o: “se hace la que no decíamos, pero no hay duda de que sí: que Pichulita le caiga y se acabó, hablémosle”.
Los espacios en los que se desarrolla la historia son Miraflores, específicamente el colegio Champagnat, el malecón de la playa La herradura y Terrazas, en Lima. Un ejemplo de esto es: “Ese año, cuando Cuéllar entró al colegio Champagnat. Hermano Leoncio, ¿cierto que viene uno nuevo?...”; o: “…apúrate, hermano, mira qué sol, La Herradura debe estar que arde, hunde la pata”.
El tiempo es entre los años cincuenta y sesenta del siglo pasado, porque la historia comienza cuando los niños van en cuarto de primaria, y al final de ella uno de los amigos de Cuéllar habla de la universidad y su boda; pero, entre ese lapso, van a mirar a un cantante muy famoso en esa época, que vivió entre los años 1916 y 1989. Una muestra de ese hecho es: “…lo cogió del saco y le gritó ‘Rey del mambo’. Pérez Prado sonrió y también me dio la mano…”.
La atmósfera es tranquila, de tensión y de rebeldía. Al principio Cuéllar era un niño muy educado, inteligente y cumplido, pero después del accidente cambia mucho: no acepta que sus compañeros le digan nada, pero quiere que sus padres le solucionen todo. Al final se vuelve un ambiente tenso y de rebeldía, porque sus amigos no coinciden con sus ideas y luego él empieza a refugiar sus problemas en algunos vicios.
El método narrativo es ab ovo. Se cuentan los acontecimientos como si alguno de los personajes estuviera recordando los momentos que pasaron. Después empieza la historia de Cuéllar, cómo lo conocen, sus motivaciones, su accidente, sus nuevos gustos (niñas, bailar, fiestas).
El tiempo narrativo es retrospectivo, porque se narran los hechos en pasado; por ejemplo:
Todavía llevaban pantalón corto ese año, aún no fumábamos, entre todos los deportes preferían el futbol y estábamos aprendiendo a correr olas…
Las funciones de la lengua empleadas son la emotiva (una muestra de ello es:
Pobre Cuéllar, decía Choto, ya no podría lucirse en el Campeonato que empieza mañana, y Mañuco tanto entrenarse de balde y lo peor es que, decía Lalo, esto nos ha debilitado el equipo, hay que ra-
 jarse si no queremos quedar a la cola…)
y la poética (con el recurso literario de la adjetivación, por ejemplo: “eran traviesos, lampiños, curiosos, ágiles y voraces”).
Los cachorros me parece una muy buena novela, ya que no he tenido la oportunidad de leer muchas; pero elegí esta, en particular, porque me llamó la atención la idea que tuvo el autor al basarse en hechos reales. Además, tiene una buena estructura y hace que centres tu atención en ella. Sin embargo, me parece que son un poco confusas algunas de las palabras que se utilizan, aunque considero que se debe a que el escritor es peruano y usa un vocabulario distinto al nuestro.

Referencia:
Vargas Llosa, M., Los cachorros. Disponible en: http://www.mercaba.org/SANLUIS/ALiteratura/Literatura%20Peruana/Vargas%20 LLosa,%20Mario/Los%20cachorros. pdf

(Tercer semestre, 2017)

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